
Aparcamos las
bicis en el pueblo de
Abadeh y en
autobús nos acercamos hasta
Yazd, una ciudad de adobe entre el
Dasht-e-kavir (desierto de sal) y el
Dasht-e-lut (desierto de arena). El lugar acoge a la mayor comunidad de seguidores de la
religión zoroastriana.

Las mujeres se diferencian de las del resto del país por vestir alegres colores .

Por encima de los tejados asoman estos antiguos "sistemas de aire acondicionado", los
badgir, que se encargan de recoger la
mínima brisa de aire y dirigirla al interior de las casas.


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