






Durante nuestro viaje en
Irán, me sorprende la
obsesión generalizada que tienen los
iranís por lo que pensamos de su
país. Y no es de
extrañar, pues aparte de las alfombras persas, sólo conocemos la
información interesada de determinados medios, que tratan de mostrarnos un
país poco amigable, anclado en el pasado y de un islamismo radical que invita poco a visitarlo. Pero tal vez, muchas personas que vivimos en ese "mundo perfecto" que llamamos Occidente,
debiéramos darnos una vuelta por estas tierras. Seguro que
tendríamos mucho de lo que aprender.
Hasta siempre Irán.
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